El propósito del aislamiento

Se extendió la cuarentena, y ha venido a cambiar nuestros hábitos. Dios tiene un propósito, como cristianos debemos estar atentos y aprovechar nuestro tiempo.


Muchos estamos desesperados por el aislamiento, llevamos varios meses sin poder tener la libertad de ir pasear, visitar a amigos, ir de compras, y quisiéramos volver a nuestra vida normal. Incluso oramos para que Dios nos saque pronto de este aislamiento y podamos continuar con nuestras vidas, y se nos olvida que estamos en las manos de Dios, y ¡el aislamiento tiene un propósito para los hijos de Dios!.


Hombres y mujeres de Dios fueron aislados de la sociedad, hablemos de Daniel, Pablo y el apóstol Juan. Su aislamiento tenía un propósito, tuvieron la oportunidad de estar más cerca de Dios, tener intimidad con él a través de la oración. Cuando estamos cerca de Dios en intimidad con él, experimentaremos un estado de inspiración y revelación Divina. En el aislamiento el Espíritu Santo los llenó y les dio revelaciones.


Juan:

Fue aislado en la isla de Patmos por el emperador Dominicano, no era fácil la vida ahí, pero era necesario que permaneciera en ese lugar aislado. En esa isla solitaria, Juan tuvo un encuentro con Dios y recibió la Revelación de lo que acontecerá en los últimos tiempos. Dios tenía un propósito muy grande en el aislamiento injusto de Juan.


Daniel:

Llevado desde joven a una tierra que no era suya, lejos de su familia y seres queridos. Daniel no se llenó de amargura por haber sido apartado, sino que buscó a Dios constantemente, y recibió sueños y revelaciones muy precisas.


Pablo:

Fue encarcelado por predicar el evangelio, y Dios permitió que pasara tiempo ahí. La prisión tenía un propósito para Pablo, le daría el tiempo necesario para estar con Dios y escribir cartas como: Filemón, Colosénses, Efesios y Filipenses.


Este es un tiempo de aislamiento, aprovechemos el tiempo para estar en comunión con Dios. Así como los grandes hombres y mujeres de Dios aprovecharon la oportunidad de estar constantemente en su presencia. Quizá Dios nos conceda experimentar algo sobrenatural para edificar a su iglesia.



¿Qué hacer con nuestro tiempo?


Aprovechemos para leer la palabra de Dios, estudiarla, inquirir en ella. Aprovechemos nuestro tiempo para buscar a Dios en oración, busquemos tener momentos de intimidad con Él.


Pablo le pidió a Timoteo que se ocupara de la Lectura y Oración, que avivara el fuego y eso provocaría Salvación. No podemos desaprovechar la oportunidad.


Es fácil desperdiciar el tiempo, viendo películas todo el día, con series de Netflix, videojuegos, videollamadas, viendo videos en internet, etc. Y malgastar nuestro tiempo en eso, es lo peor que podemos hacer. En lugar de buscar a Dios nos llenamos de tanta información, de tantas opiniones que nada tienen que ver con Dios.


Los Cristianos se alejan de Cristo por escuchar tanta información que no alimenta su fe, o la confunde.



Llenos de información


Tenemos la oportunidad de acercarnos a Dios en este aislamiento y obviamente el enemigo tenía que encontrar la forma de mantenernos lejos de Dios.


El consumo de Internet aumentó muchísimo los últimos meses, era de esperarse, aumentó la demanda de videos, películas y cosas para entretener nuestro tiempo. Esto no es malo en sí mismo, lo malo viene cuando lo que la mayoría de personas (incluyendo Cristianos), están consumiendo en internet no es Edificante para nuestro espíritu.


En internet hay muchísimas opiniones, a favor y en contra de cualquier tema. Abundan las teorías de conspiración, abundan filosofías extrañas, noticias falsas, publicidad, ideas radicales, ideas políticas, ¡hay de todo!.


Lo que nuestro Espíritu necesita es estar con Dios, tantas ideas, filosofías, opiniones, confunden nuestra mente y matan poco a poco nuestra Fe, nuestras convicciones, matan la palabra que fue implantada en nosotros, como aquella semilla que cae entre espinos, la corriente de este mundo la ahoga.


Debemos conducirnos con mucha sabiduría para elegir qué consumimos en internet y hasta dónde es sano ver un video, e incluso escuchar una enseñanza “cristiana”.


Tantas corrientes que se dicen cristianas. Hoy en día no podemos confiarnos de mensajes que encontramos como “predicas cristianas” porque hay mucha influencia del mundo en los púlpitos.



Cristianos que solo escuchan Predicas


Conozco cristianos que se la pasan escuchando a predicadores famosos. Dedican gran parte de su día a escuchar opiniones de “pastores”, pero ese no es el problema, el problema es que nuestro Espíritu necesita a Dios, solo a Dios y por escucharlos a ellos no pasamos el tiempo con él.


Ser cristiano no es estar escuchando predicas todo el tiempo. Ser cristianos es tener una relación personal verdadera con Dios.


Nos arriesgamos mucho al escuchar predicas constantemente, porque hay influencias que tal vez no notamos, doctrinas que poco a poco nos contaminan.


¿Escuchar predicas está mal entonces? ¡Para nada!, recibamos la palabra de hombres de Dios, pero, la palabra tiene un propósito: Acercarnos a Dios, Inspirarnos a buscarlo más, Inspirarnos a escudriñar las escrituras.


Evitemos usar el tiempo que tenemos de buscar a Dios escuchando predicadores. Nuestro Espíritu crece cuando buscamos a Dios.


Te invito a reflexionar a lo largo de tu día, ¿Es tiempo de entretenimiento? o ¡es tiempo de buscar a Dios!




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